Entre los proyectos cocinándose en DC, el único que no parece estar encerrado en el horno es la reinterpretación del Joker, protagonizada por Joaquin Phoenix y dirigida por Todd Phillips. A la película le tengo buenas expectativas. A las audiencias no tanto. Contra todo sentido común, parece necesario recordarle a la internetósfera que el Guasón es el villano, maldita sea.

¿Cómo terminó el Joker siendo una ruta de radicalización a la extremaderecha?

Internet tiene una historia delicada con el personaje. Por alguna razón, lo han tomado como el emblema de los vatos edgy que se creen la nata del planeta. Ya saben: misántropos, únicos y diferentes, convencidos que su apatía y nihilismo de caricatura les hace interesantes. Incels y demás subespecies.

Joker llega en un momento clave en la cultura popular digital, y temo que no sea lo suficientemente consciente de su rol en la misma. En todo occidente estamos viendo hombres jóvenes, en su mayoría blancos y heterosexuales, radicalizados hacia la violencia, convencidos de que el rechazo es culpa de la sociedad por odiarlos y no de su propia misantropía — algo un poco demasiado parecido a lo que la película retrata y demasiado cercano a lo que el personaje representa.

No, no estoy diciendo que ver la película te vaya a convertir en un terrorista de ultraderecha. Eso sería ridículo. Pero sí hay un nexo desde el Joker hacia la alt-right a través de la cultura gamer; un nexo que además representa una preocupante ruta de radicalización. Quetzal lo satiriza muy bien en Ovejas Eléctricas:

No importa como lo retraten, igual lo van a celebrar

El Joker que Heath Ledger interpretó era un charlatán que sabía aparentar profundidad, con largos discursos sobre lo podrida que es la sociedad y lo terribles que son las personas. La película deja muy claro que él es el villano y que su palabrería no es más que un intento de justificar odio y deseos de destrucción.

Y henos aquí, diez años después, y su rostro adorna publicaciones de Facebook con leyendas torpes como “se ríen de mí porque soy diferente, yo me río de ellos porque son iguales” o “vivimos en una sociedad”. El cinismo y la autovictimización no son cosas chidas, chavos.

Joker sr sarcasmo

Y tampoco lo está compartir estos abortos visuales

En el peor de los casos, Joker será una película mediocre que retrata y alimenta, sin darse cuenta, a una enorme problemática social.

En el mejor, se unirá al pedestal de Fight Club, Scarface y A Clockwork Orange como un brillante análisis de una personalidad destructiva, cuya audiencia principal en cambio la leerá como una celebración de su propia misantropía.