Habemus Batman. Es Robert Pattinson, se habrán enterado. Entre tantos proyectos cinemáticos en DC pataleando por sobrevivir, la potencial trilogía del murciélago de Matt Reeves encontró a su protagonista.

Digo “se han enterado”, porque dale Internet, te has lucido esta vez. Cuanto hate a algo tan inconsecuente. Y, ¿francamente? El ex-vampiro es lo menos que les debe preocupar de DC Comics.

Les juro que no vale tanto odio

Miren, yo también odie Crepúculo. Lo odie cuando tenía como 12 años, me daba asco todo lo asociado con las niñas (ew, tenían gérmenes) y odiarlo era la segunda más grande moda (la primera era Crepúsculo en sí). Pero no manchen: ya pasaron casi diez años desde la última vez que Pattinson fue Edward Cullen.

Y cuando les digo “maduren”, no quiero decir “oigan, la saga de Twilight es mejor de lo que recuerdan” porqué de ninguna forma lo es. Son películas bastante malas hechas para un público que no le exige mucho a su cine (¡hey, ya sé por qué lo pusieron en una peli de superhéroes!). Pero burlarse de Twilight ya es como burlarse de Nickelback o de Paulo Coehlo: ya es tan fácil y tan memeado que da más pena el que se burla.

Es entendible ser morro adolescente y repudiar todo lo que puedas asociar con morras adolescentes pero, ¿neta todavía? ¿No ya habíamos pasado a YouTubers de Fortnite o algo?

Por cierto, ¿saben quién odia también esas películas? ¡Robert! Era joven e iluso cuando firmó el contrato, y repudió cada minuto de hacerlas. Eran severamente limitantes en lo que él y su co-estrella Kristen Stewart podían hacer con su talento. En venganza, ambos se han limitado a trabajitos fuera de la lupa del público donde sí pueden lucir su actoralidad. Y no han hecho para nada un mal trabajo.

Pattinson dejó a Edward Cullen atrás hace años, ¿por qué no pueden los fanboys de Batman?

Robert Pattinson es el menor problema de DC estos días.

La pizarra DC ha sido problemática desde que nació. Empezó con el pie izquierdo en Man of Steel y ha estado jadeando iteración con iteración. Con torpeza y sin visión intentaron construir un universo compartido como le había salido tan bien a Marvel, y su castillo de arena se les desmoronó a las pocas películas.

No es por tirar hate. Wonder Woman fue una gran entrega. Shazam fue divertida. Hasta Batman v Superman y Justice League, con todos sus fallos, fueron grandes trabajos audiovisuales. Pero el Universo Extendido DC nunca logró la cadencia ni la cohesión para ser productiva.

Tan inconclusas como las películas resultaron los contratos de los actores que encarnaban al equipo por excelencia de DC. Henry Cavill ya no dará vida al Superman más antipático del cine, Ezra Miller está en “veremos” si por fin tendrá su propia película de Flash; hasta Justice League 2 parece ser un proyecto muerto.

Más que una historia de fracasos, es un testamento al herculano trabajo de producción que Kevin Feige ha hecho con Marvel.

El dilema del murciélago

Hace tiempo que Ben Affleck abandonó la idea de dirigir, producir, escribir y protagonizar su propia versión de Batman, y le pasó la bati-batuta a Reeves y Pattinson.

Chance y esto es lo que DC necesita. Joker se ve prometedora, y está absolutamente desconectada de cualquier pretensión de universo compartido. Ya es hora de olvidar todo lo que les falló, dejar de intentar imitar a Marvel, y dejar que cada película hable por sí misma.

Era de esperarse la respuesta de Internet hacia el casting de Pattinson. Internet odia todo, especialmente si lo puede vincular con niñas únicas y diferentes, aunque haya pasado ya casi una década desde que esa asociación expiró.

En ese tiempo, Robert ha crecido como actor. Ha trabajado con directores de primer calibre y entregado interpretaciones de la talla. Mientras tanto, los fanboys han… sido los mismos fanboys, al parecer. Nada más que ahora son adultos de veintitantos, todavía quejándose de una película para niñas pubertas.

Aunque la sombra de Crepúsculo todavía lo consuma y la de Edward Cullen lo abrillante (ja), Robert Pattinson es talentoso. Es joven y tiene star power. Hasta tiene buena quijada.