HBO, en una súplica final a su audiencia más ñoña para que no cancelen sus subscripciones después del final de Game of Thrones, acaba de lanzar el trailer de su futura adaptación de Watchmen.

La seminal obra de Alan Moore es un parteaguas en el mundo del cómic – esta secuela pinta ser tan abundante e incisiva en metanarrativas sociopolíticas como la original.

Los seguidores de Rorschach bien podrían usar gorras de Make America Great Again

Un refresher, con advertencia de spoiler: uno de los protagonistas de la historia, y el marco a través del que se cuenta, es Rorschach. El personaje es una sátira de todo lo malo de Batman: es un individualista, sociopático y delirante justiciero.

Para el final, el personaje muere, pero su diario, que recuenta la trama del cómic, encuentra camino hacia el New Frontiersman, un periódico derechista conspiranoico.

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Que sujeto tan agradable.

Como la próxima película de Joker, hay una audiencia que le queda el personaje como anillo al dedo. El criptofascista de Rorschach estaría bien acompañado en 2019. Su locuras conspiracionales y amenazas de fin del mundo encontrarán mejor audiencia en Internet que en las calles de Nueva York. El periódico que publicó sus diario se codearía con portales como Breitbart e InfoWars.

Rorschach es un avatar de la extrema derecha. Está obsesionado con el patriotismo, la ley y el orden. Ve obligada la justicia por la fuerza. Es solitario y extremadamente violento. Misantrópico, se auto-enemista con la sociedad y los “degenerados”. Primitivista, es un justiciero ojo-por-ojo. Paranoico y moralista, solo quiere causar daño y vestirlo de superioridad ideológica. ¿No les suena al alt-right trumpista que marchó en Charlottesville?

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Y, si se me permite especular, eso parece retratar esta secuela. El diario de Rorschach desenmascaró la trama de Ozymandias – el antagonista principal que buscaba unir a la humanidad contra un falso enemigo en común – y levantó una grupo fanático de terroristas domésticos análogos al alt-right contemporáneo.

Rorscharch no es heroíco. Los fanboys no lo entienden

Rorschach, paralelo a Joker y Tyler Durden, es uno entre tantos protagonistas malinterpretados, retratados como un ejemplo de personalidades tóxicas y destructivas pero idolatrados por fanboys que no leen más allá de la superficie. No tomen mi palabra, mejor lealo directo de Moore:

Quería hacer a Rorschach como si fuese ‘esto es lo que sería Batman en el mundo real’. Pero olvidé que para para muchos fans de cómics, oler mal y no tener novia son características heroicas. Así que Rorschach se volvió el personaje más popular de Watchmen. Lo hice un mal ejemplo. Pero se me acerca la gente en la calle y me dice ‘yo soy Rorschach. Esa es mi historia’ y yo les respondo: ‘sí, genial. ¿Podrías alejarte y no volver a a acercarte a mí nunca?’

¿Tocándole los dedos al legado de Watchmen?

Por ahí de los mediados de los ochentas grandes escritores redefinieron el medio y su género por excelencia: los superhéroes. Oscura, densa y brillante, Watchmen es la novela gráfica obligatoria para personas que no leen novelas gráficas. HBO tiene un gran peso sobre sus espaldas.

Aunque el formato televisivo le quedaría perfecto para una adaptación episódica del cómic original, los creativos de HBO optaron por continuar la historia unas cuantas décadas después de donde se quedó. (Por si andaban con el pendiente: no, no incluye el reciente crossover Doomsday Clock con el Universo DC, pero si toma prestados algunos elementos).

No sería sorpresa que Alan Moore odie la serie. Aborrece absolutamente cualquier adaptación de su trabajo, incluyendo la película del 2009 a cargo de Zack Snyder. De esa no lo culpo, es una calca de la forma, ciega del fondo, que solo es disfrutable si la ves con el cómic en mano.

Aunque creo que fue demasiado crítico con Watchmen Babies

A diferencia de la película, esta interpretación parece heredar la conciencia y profundidad de la novela gráfica. Si el tráiler entrega lo que promete, Watchmen tomará la ardua crítica sociopolítica que propuso Moore y la anclará a los turbulentos tiempos que nos tocó vivir.