Hace algo así de un año se viralizó un video de un hombre comiendo carne cruda fuera de un festival vegano. Ya saben, ese que traía “necesito atención” escrito en la frente. Él, y toda esta ola de autodenominados “carnívoros”, son uno de los ejemplos más exquisitos, y más refutables, de la lógica reaccionaria.

El plato fuerte de esta ideología es un profundo complejo de víctima, condimentado con de delirios de persecución. Operan bajo la idea de que todo está bien, perfecto y natural exactamente como está, y que cualquier mínima desviación de la norma pronto será imposición en contra de sus valores tradicionales.

Carnívoros y reaccionarios: status quo y tradición

Antes de proceder: no, no estoy hablando de ti, persona que simplemente come carne. Estoy hablando de quienes se pintan en pecho el estandarte de “carnívoro”. De los que se sienten perseguidos por la mera existencia de un movimiento vegano. De los que se celebran como herederos de nuestros “ancestros”, aquellos que cazaban mamuts y disfrutaban harems prehistóricos, y que honran su memoria cazando presas en la sección de carnes frías del supermercado. Los unga bunga, pues.

Lejos está el veganismo de ser una imposición cultural inescapable. Pregúntenle a su vegano local cuánto tiempo se tarda en encontrar un restaurante. El status quo es, obviamente, comer carne. Pero, en el mundo imaginario dentro de la cabeza del carnívoro reaccionario, lo vegano es lo dominante; en un santiamén viviremos en una distopía veganazi y él, y sólo él, es el único que puede dar resistencia.

¿Rebeldes en defensa de la tradición?

“Él y solo él”, por cierto, porque estos movimiento son predominantemente masculinos e individualistas. Tendrá algo que ver, asumo, con una frágil necesidad de demostrar hombría. De nuevo: unga bunga.

Ni la estadística ni la observación casual sirven para el carnívoro o el reaccionario. La mera existencia de una alternativa vegana a un platillo tradicional, aunque sea una entre miles, le hace gritar “¡ya todo tiene que ser vegano hoy en día!”. ¿Les recuerda, tal vez, a la satirización de movimientos progresistas de representación? Sí, son de los que creen que todo ofende.

Hablo de carnívoros porque es la manifestación menos politizada de la lógica reaccionaria, pero no hay por qué hablar en código: los reaccionarios son conservadores convencidos de que su defensa a lo hegemónico es un acto de rebeldía. Se creen contracultura, pero son lo opuesto: contra-contracultura, bastiones del status quo en resistencia al avance social.