La libertad de expresión es una cosa de lo más peculiar. El artículo sexto nos garantiza que “la manifestación de ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa“, pero luego la entienden a medias y creen que el desacuerdo es censura.

Tú tienes una libertad de opinar, y yo tengo la libertad de opinar que tu opinión es estúpida

Un compañero compartió en redes sociales un video de un fundamentalista religioso diciendo el tipo de impertinencias que los fundamentalistas religiosos suelen decir. Ya saben: todo es pecado, te vas a ir al infierno, el autoritarismo progre es la nueva inquisición, etc.

El señor en cuestión

Mi amigó se burló de él; no debatió sus ideas (por que no vale la pena hablarle a un video), simplemente tecleó sus risas. Entre tantas respuestas, una le llamaba a retractarse. Decía que, le guste o no, el señor fundamentalista del video tiene libertad de expresión y por ende no se le puede criticar, pues eso sería censura y un ataque a sus derechos.

Tener libertad de expresión no significa que otros tengan prohibido estar en desacuerdo contigo

Para esta persona, y para un número alarmante de ciudadanos, la libertad de expresión tiene un significado alterno y unilateral: “yo tengo derecho a decir lo que quiera, y nadie tiene permitido estar en desacuerdo conmigo”.

Me gustaría pensar que no hace falta aclararlo, pero por algo escribo este artículo: criticar lo que dice alguien no es violentar su libertad de expresión, sino ejercer la propia. Es de lo más paradójico esperar que la libertad de expresión te garantice que otros tengan prohibido pensar diferente a ti.

A esta paradoja, por cierto, le es paralela la de “piden respeto pero no respetan”, cuando lo que no “respetan” es la falta de respeto en primer lugar. Sí, Karl Popper y su paradoja de la tolerancia responde esencialmente a lo mismo.

Karl Popper

Acá va muy apropos una frase anónima de esas que dan vueltas por Internet. Parafraseo: a veces, cuando la gente pide respeto a cambio de respeto, está operando bajo dos definiciones diferentes de la palabra, lo que en realidad dice es “si no me respetas como autoridad, no te voy a respetar como persona”.

El problema detrás es la falta de argumentos

Bueno, pero ¿por qué es necesario aclarar esto? ¿Por qué a las personas les da por reiterar tanto que tienen libertad de expresión? Porque les hacen falta argumentos para respaldar sus ideas, creo yo.

Hablo por completo de experiencia personal, y los invito a demostrarme equivocado, pero la defensa vía libertad de expresión la veo casi exclusivamente usada para escudar ideas tradicionalistas y conservadoras. Ideas que uno no suele desarrollar, sino heredar. Ideas que no retan a la sociedad, sino que se absorben del entorno.

Cuando traes un prejuicio enseñado implícitamente, uno no auto-examinado, está difícil racionalizarlo. Ergo, saltan a defender sus ideas bajo el pretexto de que tienen el derecho de tenerlas. Caray, yo igual tengo el derecho de decir que el cielo es verde, pero eso no significa que tenga razón, o que otros sean unos intolerantes por decirme que me equivoco.

No porque alguien critique lo que digas significa que te está imponiendo pensar como él o ella, o que esté atacando tus derechos. El presumir que esa persona tiene prohibido estar en desacuerdo contigo, al contrario, sí es imponer tú.