Existe cierta tendencia humana hacia inventarnos monstruos y fingir nos persiguen. Tiene que ver con el pensamiento mitológico y la necesidad de narrativizar nuestra percepción de la realidad. Los estadounidenses de hace medio siglo tenían a los commies, los niños tienen al coco que vive bajo su cama y los sectores más retrógradas de la población tienen la corrección política.

Por más que lo quieran pintar de otra cosa, lo “políticamente correcto” es lo que se adhiere al sistema, sea cual sea, y lo incorrecto es lo que lo reta. Vamos, no nos hagamos tontos. La homofobia, el sexismo y el racismo son lo “correcto” en el sistema mexicano, no lo opuesto.

Soy devoto fan de los Monty Python y sus absurdistas sketches subversivos de las expectativas sociales. Me encanta Arrested Development y su sátira de la élite económica estadounidense. Pero hay diferencia entre esa comedia –que sin duda se le podría llamar políticamente incorrecta– y lo que estos días usa esa etiqueta para enmascarar su odio. La subversión del sistema es un componente elemental en la comedia.

La mayoría de las veces, “políticamente incorrecto” parece más bien decir “soy abiertamente retrógrada hacia las mujeres, el espectro LGBTQ y las personas morenas”.

Si el ser incorrecto implica cierta inquietud y sentimiento de rebelión hacia el sistema, ¿con qué sistema no están de acuerdo? ¿Realmente existe?

Complejo de víctima y delirios de persecución

Estos días, para llamarse políticamente incorrecto es necesario caer un simulacro de persecución. Estos reaccionarios están convencidas de que la liberación de sectores oprimidos necesariamente va a desbordar en su propia opresión.

Ver también: cualquier otra personalidad mediática haciéndose la víctima

Existen en una realidad alterna donde la diversidad se impone a filo de navaja y todo quien la rechace es atacado. Ese es el “sistema” al que supuestamente están siendo subversivos. Puede parecer a ciertas personas que vivimos en una sociedad así, pero por favor apaguen sus redes sociales y salgan de su burbuja. No estamos en ese país ni en ese mundo.

A Loomer la bannearon de Uber después de este tweet – ¡cómo se atreven a discriminar su derecho de discriminar a otros!

Y, claro, estas “verdaderas víctimas” son también guerreros de la libertad de expresión y la verdad que montan por internet defendiendo su derecho a ser ofensivos. Nada acompaña un complejo de víctima como un delirio de heroicidad. Y su héroe…

Caballero de copete dorada

Pensamientos finales

¿Han notado, por cierto, que esos que “ofenden a todos por igual” tienden a reírse más fuerte de los sectores de la población que ya están discriminados y ya son objeto de chiste? ¿Y que rara vez realmente golpean hacia arriba, hacia lo sistémico?

Si haces chistes de que las mujeres se regresen a la cocina y te hagan un sandwich, pero no aguantas una broma sobre sacerdotes pederastas, tu humor no es políticamente incorrecto. Solo eres misógino.

Si te quejas de que todo es demasiado “PC” por no poder bromear sobre homosexuales, pero te ofendes por bromas sobre lo frágil que es la masculinidad tóxica, no tienes humor políticamente incorrecto, solo eres homofóbico (¡y además demuestras verdadera esa fragilidad!).

Insultar hacia los de abajo no es subversivo. No voltea ni reta estructuras de poder. Solo reproduce modos de discriminación sistémica que tienen ya unos cuantos siglos de existir. Tus ideas “políticamente incorrectas” no son revolucionarias en lo más mínimo, solo son retrógradas.